May 03

Cálido Concierto de Primavera, en una noche más propia del mes de febrero

Picture1La Banda de Música Virgen del Espino, en una noche más propia del mes de febrero que de finales de abril, no defraudó en el concierto con el que pretendía dar la entrada a una primavera, que de momento, se está haciendo esperar.

De la mano de su director Jesús Herrera Jiménez, el pabellón multiusos de la localidad, se impregnó del buen hacer al que esta banda nos tiene acostumbrados, deleitándonos con un concierto en el que al menos, durante casi dos horas, las bajas temperaturas y el devenir de los problemas diarios quedaron en un segundo plano.

El concierto arrancó con los acordes de “Dance of Innocence” una obra en la que  a pesar de que,  Jan Van de Roost, quiso conmemorar el fallecimiento de una niña a temprana edad, la dulce interpretación con la que los metales nos introducen en esta fantástica pieza y los contrastes tan definidos de la misma, nos recordaron esos años en los que la inocencia marca nuestras vidas. Después volamos hasta la “Cordillera de los Andes” de Arie Malondo. La banda tuvo la oportunidad de escalar por primera vez tres de sus picos: Cotopaxi, Illimani y Coropuna, alcanzando sus cimas con bastante solvencia. A continuación, los indios Sioux aparecieron en “Dakota”, su tierra natal. Una obra de Jacob de Haan, compuesta por cinco partes. Por primera vez se recreó la historia y cultura de este pueblo, finalizando la primera parte con otro estreno: “Mujer Esteponera”, un pasodoble flamenco dedicado a la mujer de esta ciudad malacitana. Con esta pieza, el antiguo director de su Banda Municipal, Navarro Mollor, se ganó la simpatía de sus bellas mujeres.

Tras un breve descanso, la segunda parte continuó por tierras andaluzas. Esta vez en la ciudad  que acuñó la famosa frase: “Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre”, cuando Abu Abd Allah, Boabdil El Chico, perdió Granada en favor de los Reyes Católicos, poniendo éstos fin a la Reconquista. Con “Una Noche en Granada”, de Emilio Cebrián, el pabellón se inundó de la fragancia de la Alhambra, de la gracia de la mujer andaluza y los sonidos de una fiesta gitana. Tres movimientos en los que la banda en general y los solos de algunos músicos en particular, brillaron como lo hacen las estrellas de la noche “granaína”.

Miguel de Cervantes, nunca hubiera imaginado que su obra daría tanto de sí. “El Hombre de la Mancha” de Mitch Leigh, es un musical de Broadway de 1965. Los curtidos músicos, demostraron que solamente estando lúcido, se pueden recrear las aventuras de un chalado idealista. Una vez más, la melodía del “2º Movimiento del Concierto de Aranjuez” del maestro Joaquín Rodrigo, nos hizo comprender por qué es la obra musical española más interpretada en el mundo. Es sencillamente, un regalo para los oídos. Posteriormente y para finalizar con el programa, aquellos que han hecho del saxofón su estilo de vida, se pusieron en pie y se plantaron delante de la banda, obsequiándonos con el quinto estreno de la noche: “Saxophone Jubilee” de Harm Evers. Ni que decir tiene que no hay quinto malo y así lo demostraron nuestros músicos, bailando simpáticamente mientras tocaban.

A pesar de que el entorno no era el más adecuado, por lo poco que acompañó la noche, el público recibió la primavera con agrado, disfrutando de un variado recital. Fruto de sus aplausos, La Banda aún tuvo gas para interpretar “El Gato Montés” y el himno de esta agrupación musical: “Amparito Roca”.  Con estos dos pasodobles se puso punto y final a un concierto de gran altura.

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