El encuentro de bandas da la bienvenida al verano

Inauguramos el verano con el encuentro de bandas. El pasado día 22 de junio, la Agrupación Musical Ciudad de Valdepeñas y la Banda de Música Virgen del Espino de Membrilla, protagonizaron un encuentro de bandas en el que la música dio la bienvenida a la nueva estación.

Una vez allí, Blas Villalta Bellón, presentó en primer lugar a la Agrupación Musical Ciudad de Valdepeñas. Una Agrupación que nace el 27 de enero de 2001, con el objetivo de dar un giro a la cultura de su ciudad, centrándose principalmente en hacer música de calidad, presentándose ante su público el día 1 de abril del mismo año, en el transcurrir del IV Concierto de Marchas Procesionales.Sobre las 21:15 horas, en la Plaza del Azafranal comenzó el encuentro de bandas, desde donde se desfiló en pasacalles, encabezado por la banda invitada, hasta el pabellón multiusos del Espino.

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De la mano de su director Gabriel Alcaide Roldán, abrieron el concierto interpretando un pasodoble del alicantino Óscar Navarro, “Andrés Contrabandista”, para continuar con “Overture to New Age” del compositor holandés Jan de Haan. Una obra encargada en 1995 para celebrar los 100 años de la Federación Cristiana de Asociaciones de Música en la provincia de Frisia (Países Bajos). A continuación la melodía de “Camino Real” de  uno de los compositores estadounidenses con mayor repertorio, Alfred Reed, el cual se basó en una serie de progresiones de acordes comunes a innumerables generaciones de guitarristas flamencos españoles, y otros guitarristas, cuyo estilo fogoso y brillante interpretación han cautivado a millones de amantes de la música en todo el mundo. La Agrupación concluyó la primera parte del concierto, con un popurrí de las bandas sonoras de las películas de Indiana Jones, “Indiana Jones Selection” del compositor norteamericano John Willians. Brillante actuación de la agrupación, dirigida magistralmente por su director que prescindió del guión.

En segundo lugar y después de ser presentados, la Banda de Música Virgen del Espino, dirigidos por Jesús Herrera Jiménez, con el buen hacer al que nos tiene acostumbrados, defendió dignamente el pabellón, con una recopilación de obras a la altura del encuentro.

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Para empezar, la banda escaló tres de los picos de la “Cordillera de los Andes” (Cotopaxi, Illimani y Coropuna), del compositor holandés Arie Malando. A continuación la obra que el compositor tulipán, Jacob de Haan, compuso por encargo de la Banda Sinfónica San Pedro de Brisbane (Australia), “Ross Roy”, que es el nombre de una villa monumental de finales del siglo XIX, donde en 1945 se fundó el Colegio Luterano San Pedro. Un colegio que desde su fundación fue un símbolo para la ciudad. Con esta obertura Jacob de Haan intenta describir la evolución del colegio con el paso de los años: el carácter y la disciplina del centro educativo, el paso del tiempo en el que podemos ver cómo las distintas generaciones pasan por el centro, la sonrisa que también tiene su espacio en la educación, la privacidad y la confidencia, el amor, la amistad y el diálogo. En tercer lugar los ritmos caribeños de “Os Pássaros do Brasil” del compositor y trompetista holandés Kees Vlak, con tres partes: Pássaros Coloridos, Pomba Triste y Os Pássaros no Carnaval. Una obra en la que el autor se refiere en realidad a los habitantes de ese hermoso país. Brasil es una mezcla de varias razas humanas: entre los antepasados ​​de los brasileños había negros, indios, blancos y hasta chinos. Esta mezcla produce a menudo muy hermosos hombres y mujeres con diferentes dones musicales: el ritmo de los negros, la melancolía de los indios y los armónicos elaborados de los blancos. La segunda parte finalizó con el pasodoble “Ateneo Musical” del maestro valenciano Mariano Puig, composición que dedicó con todo su cariño a la banda del mismo nombre.

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Para finalizar este extraordinario concierto, la Agrupación Musical Ciudad de Valdepeñas, se sumó en el escenario a la banda local y de la mano del director de la agrupación valdepeñera, pusieron el punto y final con el popular pasodoble “Suspiros de España”, composición del maestro marteño Antonio Álvarez Alonso, en la ciudad española de Cartagena en 1902.

Sin duda, una agradable velada, donde como siempre, la música, en una cálida noche del recién estrenado verano, fue la principal protagonista.

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