Ene 06

Un gran concierto para empezar el año

_MG_0194Pasados unos minutos de las 21:00 horas, del pasado sábado 3 de enero, en el auditorio municipal de la Casa de Cultura de la localidad, daba comienzo la primera actuación de la Banda de Música Virgen del Espino y lo hacía bajo la dirección de Pablo Labián que estrenaba el pasodoble “Paseos del Espino”, compuesto por él mismo y que como adelantábamos en esta misma página, estaba dedicado a la banda, por la buena acogida que ha tenido en ella. Un bonito pasodoble, lleno de matices, que en su parte final nos recordaba el himno de la Virgen del Espino y que a juzgar por los aplausos recibidos fue del agrado del público. Es un honor para esta banda contar con el talento de músicos como Pablo.

Manuel Villalta, comenzaba presentando el concierto con un bonito poema de un poeta aficionado de la tierra y una reflexión sobre la Navidad, en la que, haciendo referencia a un artículo publicado en una revista que elabora un grupo de jóvenes de la parroquia, “Semillas de esperanza”, nos recordaba que la Navidad es alegría, es amor y es compartir, utilizándolo como vínculo entre la Navidad y la música, para decir que eso era lo que la banda había venido a regalarnos:  “la alegría de su música, el amor con el que la interpretan y el placer de poder compartirla con todos ustedes”.

No se equivocaba el presentador, la banda estuvo soberbia en la primera parte, interpretando los pasodobles que les adelantábamos en el anterior artículo y que son algunas de las piezas que ha elegido la banda para la grabación del disco, que está destinado íntegramente al género musical más interpretado por esta agrupación a lo largo de su historia.

La segunda parte era una sorpresa y los temas que la banda interpretó no figuraban en el programa del concierto.  La idea es que el hecho de no conocer lo que se iba a tocar, las piezas que quedaban, el estilo, etc. mantuviera al público en una constante expectación, poniendo a prueba su capacidad para sorprenderse, algo en lo que la banda cumplió con creces.

En esta ocasión, toda la banda alteró su uniforme de músicos, adornándolo con motivos navideños o  vistiéndose de fiesta, algo que si bien podía parecer cómico, desde luego no afectó en absoluto a la seriedad de su actuación.

Finalizada la segunda parte y antes de los bises, de nuevo el presentador hacía acto de presencia para relatar los temas que se habían interpretado durante la misma y que fueron los siguientes:

  • “Cumbanchero”. Una composición de ritmos latinos del compositor puertorriqueño Rafael Hernándes Marín, el “Jibarito”.
  • “Sandpaper Ballet” o “papel de lija”, del estadounidense Leroy Anderson, en el que el papel solista estuvo a cargo del percusionista Diego, en una simpática actuación, ataviado con una blusa y un gorro, además de un purillo, al más puro estilo del clásico chapuzas, en la que frotaba varios papeles de lija.
  • “El Danubio azul”. Un vals de Johann Strauss hijo.
  • “Rapsodia Navideña”. Un popurrí de villancicos del músico y militar alicantino Francisco Grau.
  • “Carnaval in Sao Paulo”. Una composición de melodías inteligentes y percusión latina con del norteamericano James Barnes.
  • “Trisht Trash Polka”. Una polca de Johann Strauss hijo.
  • “Coffee Serenade”. Los sonidos acompasados de una cucharilla sobre una taza de café con del compositor holandés Ted Huggens. En esta ocasión, el percusionista Juan Carlos asumía el papel solista y al igual que hiciera en los ensayos acabó cargándose la taza de café con la cucharilla, lo que no le impidió interpretar su papel con solvencia.
  • “Sinatra in Concert” del compositor estadounidense Jerry Nowak.
  • “Instant Concert” del también norteamericano Harold Laurence Walters. Una magistral recopilación de melodías, hábilmente condensada en una sola pieza.

Sin duda, un variado repertorio con el que la banda brilló a gran altura, en el que pudimos disfrutar con algunos solos de sus músicos y el buen hacer de todos en general, magistralmente dirigidos por Pablo Labián.

A continuación, el presentador daba las gracias a todos los que hacen posible que eventos como este sean una realidad: Autoridades locales por su apoyo, técnicos y personal del Ayuntamiento por su trabajo, a los que se sacrifican vendiendo las, al público por su fidelidad, a los miembros de la banda por su compromiso, a la junta directiva por su labor, a Jesús padre por la lotería que vende y su compromiso buscando patrocinadores para el disco, a Luis García por su trabajo con el archivo, la página web y la financiación del disco, a las empresas del pueblo que han colaborado patrocinando el disco, a Pablo Labián por aceptar dirigirnos y ensañarnos en cada ensayo, a nuestro director Jesús hijo,  por su gran esfuerzo a pesar de su situación familiar y a su esposa Isabel por entenderlo y apoyarlo, al haber sido padres el pasado año, a los padres de los músicos más jóvenes por confiar en nosotros para que sus hijos crezcan como músicos y a todos los que de una u otra forma colaboran con la banda, bien sea haciendo las crónicas de las actuaciones o presentando los conciertos.

También dio las gracias a nuestra patrona la Virgen del Espino, a la que todos llevamos en el corazón y a la Virgen del Rosario y por extensión a sus hermandades por seguir contando con nosotros. En este sentido, el presentador pide disculpas al resto de hermandades de la localidad, como San Antón, Santa Gema, Santiago y las hermandades de Semana Santa, al haberlas omitido por la improvisación del momento y a las que la banda también está profundamente agradecida por seguir contando con ella.  Hizo también una mención especial para dos miembros de la banda, para los que era  su primer concierto con ella: Miriam, flautista y Fran, saxo. Felicidades a los dos y que sólo sea el primero de muchos más.

Antes de despedirse, echando mano de unos versos en arte menor, en una retahíla, dio las gracias a más de un centenar de profesiones, recordándonos que deberíamos dar más veces las gracias por todo lo que la vida nos regala, ya que además, no cuesta nada.

Y como broche final a más de dos horas de concierto, la banda se despidió interpretando la marcha Radetzky de Johann Strauss padre y el pasodoble que ya se ha convertido en el himno de la banda, Amparito Roca, del compositor español Jaime Texidor.

Ojalá y se cumpla el dicho del argot torero, “no hay quinto malo” y este 2015 sea un buen año para todos, en el que no nos falte la alegría, el amor y podamos seguir compartiendo nuestra música con todos ustedes.

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