El buen tiempo, acompañante de lujo en la semana más importante para los cristianos

     Se dice que existen dos tipos de Semana Santa, una es la que se vive dentro de los templos y la otra la que se vive en las calles. Al que suscribe le gustan las dos, sin embargo, mientras la primera sólo necesita de la necesidad de un encuentro con Cristo, en lo que es la  conmemoración anual de su PasiónMuerte y Resurrección, en la segunda, el tiempo es el que manda, y este año hemos disfrutado de una de las mejores semanas de los últimos años, en lo que al tiempo se refiere. Poder conjugar las dos cosas, es para el alma de un cristiano, la mejor de las vitaminas.

     Este año, la Banda de Música Virgen del Espino, ha participado en la procesión del Jueves Santo de nuestra localidad, acompañando el paso de la Stma. Virgen de la Esperanza, imagen que simboliza la virtud por la cual el hombre pasa de “devenir a ser”.  Por segundo año, esta hermandad ha puesto en la calle a la madre del Señor, como dice la letra de una saeta: “sobre un trono de amor, la espalda del costalero”. Un grupo de fieles de la hermandad, que poco a poco van aprendiendo a compaginar el paso con la música que les acompaña, algo que como todo, necesita su tiempo.

     Comenzamos la procesión dirigidos por Pablo Labián, en el lateral de costumbre la nuestra Parroquia Santiago el Mayor, con una bonita pieza del maestro Francisco Joaquín Pérez Garrido (Paco Lola), “Caridad del Guadalquivir”, y después de algo más de dos horas de procesión por las calles de la villa, finalizamos con otra bonita marcha: “Macarena” del compositor y clarinetista Abel Moreno, con el que “La Esperanza” protagonizó una revirá en la llegada a nuestra parroquia, de la que pueden disfrutar, con “levantá” incluida, en el siguiente video:

     La Semana Santa, seguía su guión en la Parroquia, con la “Hora Santa de Oración ante el Monumento” a las 0:00 horas del Viernes Santo, donde volvimos a reunirnos para la salida de la “Procesión del Encuentro” a las 06:00 horas, esta vez bajo la dirección de Jesús Herrera, acompañando a la misma hermandad, pero esta vez detrás de la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad, otra variante de la advocación de la Virgen María, “tras sepultar el cuerpo muerto de Cristo en la tumba que José de Arimatea había cedido para tal fin, María queda en SOLEDAD, recordando los tormentos padecidos por su Hijo y a la espera de su glorioso Resurrección”. Esta es más o menos la razón de ser de esta imagen.

 20150413093436    Por el itinerario de costumbre procesionamos hasta la plazoleta de confluencia de las calles Monjas, Mayor y Cristo del Valle, donde cada año, como marca la tradición, tiene lugar el “Auto Sacramental de la Pasión del Señor”. A continuación, la procesión discurrió por el itinerario de costumbre, en el que la banda inundó las calles con marchas como “Dulce nombre de María” o “Mi amargura” de Victor M. Ferrer, “La Saeta”, arreglo de Guillermo F. Rios, “La Madrugá” de Abel Moreno o “Jerusalén” de José Vélez, entre otras, finalizando la procesión sobre las 9:45 horas, en el lugar de partida.

     Un breve descanso y a las 14:00 horas del mismo día, nos citábamos de nuevo en la Plaza de Colón, para subirnos a un autobús, que tras casi cinco horas de viaje, nos llevaría hasta El Pedroso de Sevilla, una pequeña localidad de algo más de dos mil habitantes, situada en las estribaciones de la Sierra Norte andaluza, que se encuentra a poco más de sesenta kilómetros de la capital sevillana y cuya patrona es también Ntra. Sra. del Espino. Algunos por diferentes motivos, hicieron el viaje en sus vehículos particulares.

20150413093615     Con el cansancio propio del día, partimos con la ilusión de vivir una nueva experiencia, en un escenario completamente desconocido. Una vez en la localidad, lo primero que hicimos fue visitar la ermita de la Virgen el Espino, un edificio que data del siglo XV, de estilo mudéjar, en cuya parte central tiene una hornacina que alberga la imagen de la virgen, del siglo XVIII. Una bella imagen de rostro dulce, con un niño Jesús en su brazo izquierdo, que nos recuerda la esencia de la belleza de la mujer morena andaluza.

     A continuación, un paseo hasta el centro de la localidad, donde nos ofrecieron un local de la Casa Parroquial para poder cambiarnos y prepararnos para la procesión, cuyo comienzo estaba programado para las 21:00 horas, en la puerta de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Consolación.

     Con el horario previsto, daba comienzo la procesión, al cobijo de la luz anaranjada, de unos apliques de pared, que le daban al acto una solemnidad casi mágica. De nuevo Pablo Labián se encargaría de tomar las riendas de la dirección.

DSC_0012     En primer lugar, el pueblo recibió al Cristo de la Misericordia con los acordes del Himno Nacional, seguido de “Mi amargura” y la “Saeta”. A continuación, la Virgen de los Dolores, veía la calle también a costal, siendo igualmente recibida con el Himno Nacional. La banda, con una guapa abanderada a la cabeza, se situó detrás de esta última y arropada por los vecinos de la localidad, fue inundando las calles de este bonito pueblo de sierra, con los acordes de un buen repertorio de marchas, al más puro estilo sevillano, o lo que es lo mismo, con una marcha más. Al principio nos sorprendió un poco el planteamiento, pero rápidamente asimilamos el concepto y dimos al pueblo lo que quería, marchas de procesión casi a velocidad de paso ordinario, creándose un contraste, donde la alegría más propia de la resurrección se mezclaba con la tristeza propia del Viernes Santo. Sin duda, una forma de interpretar la pasión de nuestro Señor, con la ventaja del que cree que la muerte no es el final, y en tan solo unas horas la alegría volvería a instalarse en los corazones de todos los cristianos. Para muestra un botón. En el siguiente enlace de Youtube pueden disfrutar de un ejemplo con la marcha “Encarnación Coronada” de Abel Moreno, interpretada con un poquito más de ritmo:

     La procesión finalizaba de nuevo en la misma Parroquia, pasada la una de la mañana, con los acordes de “Reina de Triana” del compositor José Miguel López Rueda, donde hubo que tirar de coraje para vencer el cansancio propio por haberlo dado todo, en un escenario distinto, con unas costumbres distintas, pero con un mismo fin, hacer más llevadera la puesta en escena de la Pasión, de Ntro. Señor Jesucristo.

     Finalizada la procesión, repusimos fuerzas y pasadas las dos de la mañana reemprendíamos el viaje de vuelta, con un cansancio agradecido, reflejado en los rostros de los músicos y de los familiares que nos acompañaron, pero con el orgullo y la satisfacción de haber cumplido, algo que pudimos comprobar con más claridad al día siguiente, una vez recuperados, a juzgar por los mensaje que se iban dejando en el grupo de WhatsApp de la banda.

     Durante el camino, el conductor hizo la parada reglamentaria del viaje y posteriormente pasadas las siete de la mañana, llegábamos de nuevo al pueblo que también tiene por patrona a la Virgen el Espino, cuando el cielo empezaba a clarear, lo que a la mayoría no le iba a impedir meterse en la cama. Otros no tendrían tanta suerte, la pasión no había terminado y tenían que irse a trabajar.

     En definitiva, una bonita experiencia que ponía punto y final a la actuación de la Banda Virgen del Espino en la Semana Santa de 2015, que como siempre, da las gracias a aquellos que siguen confiando en su música.

 

 

.

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.