Jul 20

La Banda de Música Virgen del Espino presentó su disco “Pasodobles para el recuerdo”, a pesar del tiempo

Captura de pantalla 2015-07-20 23.22.53Sobre las 21:30 horas daba comienzo el concierto en la Caseta Municipal de la localidad, en una noche que se aventuraba complicada.

El presentador nos recordaba cómo se gestó la grabación del disco, empezando por dar las gracias a todos los que han colaborado patrocinando el mismo económicamente, para a continuación relatar cómo se decidió la temática, el repertorio y su posterior grabación en el Gran Teatro de Manzanares, lo que junto con la ilusión, esfuerzo y buen hacer de los músicos de esta banda, ha dado su fruto, que no es otro que la materialización de un CD con 11 pasodobles, entre los que se encuentran algunos interpretados tradicionalmente por la banda, alguna novedad y como no, alguno incorporado recientemente al repertorio. Un CD que no nos cansamos de recomendar a todo el que quiera poner una chispa de alegría en su vida, que es el objetivo final de este proyecto. Sólo hay que contactar con cualquier miembro de la banda para que nos consiga un ejemplar por tan solo 8 €.

El concierto se dividió en dos partes, la primera la dirigió Jesús Herrera Jiménez, abriendo el concierto con un pasodoble del maestro andaluz Abel Moreno, dedicado al torero de La Puebla del Río (Sevilla), “Morante de la Puebla”, al que los expertos de la fiesta nacional le atribuyen ser el heredero de la torería natural. A continuación y ya metidos en faena, entre el tercio de varas y el de banderillas, esta vez en mitad de una tormenta, un pasodoble torero “Tercio de Quites”, del compositor valenciano, natural de Cullera, Rafael Talens Pelló, dedicado a la peña taurina de su pueblo natal.

A pesar de la noche que se presentaba, el público no se arrugó y los actores tampoco, los primeros se refugiaron como pudieron en el voladizo del bar de la caseta y los músicos echaron mano de las pinzas para sujetar las partituras y entre muletazo y muletazo, la función continuó con otro par de pasodobles, “La Concha Flamenca”, del maestro levantino, Perfecto Artola Prats, en el que la trompeta, el saxofón y el clarinete brillaron en solitario y posteriormente un pequeño homenaje al compositor jienense, hijo adoptivo de Estepona (Málaga), Manuel Navarro Mollor, al que el pueblo de Estepona, despedía con todos los honores, el pasado 7 de diciembre de 2013. Fue también un 7 de diciembre, 56 años antes, cuando había llegado a Estepona para cubrir el puesto de director de la Banda Municipal. En su despedida, la Banda Municipal de Estepona interpretó dos composiciones musicales durante el sepelio, por deseo de últimas voluntades, una de ellas fue su pasodoble “Mujer Esteponera”, obra que el maestro había dedicado a la belleza, frescura y carácter alegre de la mujer de Estepona.

Para finalizar la primera parte del concierto, otro de los pasodobles incluidos en el disco, “Agüero”, pasodoble con el que el director aragonés, José Franco Ribate, agradeció al espada bilbaíno, rey del volapié, Martín Agüero y Ereño, la faena que le brindó a la Banda Municipal de Bilbao, que él dirigía, cuando toreaba en las fiestas de San Mateo, en Logroño, en septiembre de 1925.

Debido a lo poco que acompañaba la noche, el concierto entró en la segunda parte sin descanso, esta vez bajo la dirección de Pablo Labián Camino, con dos nuevos pasodobles. El primero, “Santander”, con el que del maestro Ernesto Pérez Rosillo, quiso rendir homenaje a esta bonita ciudad del norte de España. A continuación otro pasodoble del compositor de Agüero, el maestro con denominación de origen Cariñena José Franco Ribate, con el que la banda quiso arreglar un poco la noche, metiéndonos por un “Camino de Rosas”.

Poco a poco se iban desgranando todas las obras del CD. Dos nuevos pasodobles hacían las delicias del público: “Pepita Greus” y “Puenteáreas”, el primero del clarinetista y director español, dedicado a la poetisa Ángela Josefa Greus Sáez, por el que este compositor ha sido mundialmente conocido y el segundo del compositor gallego Reveriano Soutullo Otero, siendo el título de éste la localidad pontevedresa a la que dedicó el pasodoble.

El concierto estaba llegando a su fin y la noche empezaba a mejorar. Sólo faltaban dos de los once pasodobles que componen el disco. El primero, un pasodoble compuesto por nuestro director Pablo Labián Camino, pasodoble que está dedicado a los miembros de la banda “Virgen del Espino” por la buena acogida que ha tenido en la misma, algo de lo que la banda está orgullosa, por tener la fortuna de contar con un talento así entre sus filas. Al final del pasodoble se reconoce el himno en el que está basado, que no es otro que el de la Virgen del Espino, y que te hace recordar el momento de la subida de nuestra patrona a su ermita el lunes de Desposorios, con unos Paseos del Espino repletos de membrillatos emocionados. Para finalizar la actuación, el pasodoble que se considera el himno de la banda, siempre presente en los momentos fiesteros, “Amparito Roca”, compuesto en 1925 por el músico y compositor levantino Jaime Texidor Dalmau. El nombre lo recibió en honor a una joven alumna suya, Amparo Roca, a quien daba clases de piano y que era muy amiga de su hija María Teresa. En la actualidad una calle de Carlet (Valencia), recibe el nombre de este pasodoble. Es uno de los pasodobles más conocidos tanto en España como en todo el mundo.

El público entregado, quería más y fue entonces cuando el director, Pablo Labián, dirigiéndose al respetable preguntó que pasodoble querían que la banda repitiese y el público pidió que volviese a sonar el que él mismo había compuesto, “Paseos del Espino”.

Así, se llegó al final, pero aún quedaban sorpresas. El presentador pidió que algún miembro de la Corporación Municipal subiese al escenario, haciéndolo Carmen Jiménez, la concejal de Cultura, a la que Marina, nuestra presidenta, le hizo entrega de un ejemplar del CD, “Pasodobles para el recuerdo”, gesto que Carmen agradeció, poniendo en valor el comportamiento del público que aguantó hasta el final a pesar de lo poco que acompañó la noche. La calidad del trabajo, justificaba el sacrificio.

Después de este gesto, aún quedaba otra sorpresa, a los dos directores se les regaló un pequeño detalle, con el que la banda quiso agradecer el empeño que han puesto en este proyecto, un cuadro que contenía un disco de vinilo, serigrafiado en su parte central con el motivo del CD “Pasodobles para el recuerdo”.

Al final la noche terminó bien, la banda tenía preparado un ágape, para celebrar la presentación del disco con los patrocinadores, familiares y con todos aquellos que tuvieron a bien acompañarnos, pudiendo, por fin, disfrutar de la calma que siempre precede a la tormenta, con la música del disco de fondo.

La Banda de Música Virgen del Espino, da las gracias de nuevo a todos los que han hecho posible que este sueño se haya hecho realidad y confía en que sólo sea el primero de los que aún están por llegar.

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